lunes, 16 de enero de 2017

HISTORIA LISSANDRA








La magia de Lissandra convierte el poder del hielo en algo oscuro y terrible. Con la fuerza de su hielo negro, además de congelar a aquellos que se le oponen, los empala y los destruye sin mostrar piedad. Se le conoce como «La Bruja de Hielo» entre los aterrados habitantes del norte. Pero la verdad es mucho más siniestra: Lissandra corrompe la naturaleza con el fin de desatar una era helada sobre el mundo.
Hace siglos, Lissandra traicionó a su tribu con unas criaturas malvadas y misteriosas, conocidas como Los Vigilantes de Hielo, a cambio de su poder. Ese fue el último día en el que sangre caliente corrió por sus venas. Con su corrompida tribu y con la fuerza de los Vigilantes, asoló Fréljord como si de una tempestad se tratase. Mientras su imperio se extendía, el frío consumía el mundo y el hielo asfixiaba la tierra. Cuando los Vigilantes fueron derrotados por los héroes de antaño, Lissandra no cedió en su voluntad y juró que prepararía el mundo para su regreso.
Lissandra se dedicó a hacer que el mundo se olvidase de los Vigilantes. Usando la magia para encarnar una apariencia humana, se hizo pasar por numerosos profetas y sabios. A lo largo de las generaciones, reescribió las historias de Fréljord, cambiando el pasado de su pueblo. Hoy en día las historias sobre los Vigilantes son solo cuentos de hadas. Pero esta artimaña no era suficiente - Lissandra también necesitaba un ejército.
Su objetivo era la noble Guardia de Hielo. Lissandra sabía que corromper a la Guardia de Hielo llevaría siglos, así que llevó a cabo su engaño definitivo. Asesinó y robo la identidad del líder de la Guardia de Hielo. Desde entonces, fue cambiando las tradiciones de su tribu. Cuando su forma humana se vio afectada por la edad, fingió su propia muerte y asesinó a su sucesora para robar su identidad. Con cada nueva generación, la Guardia de Hielo se aisló cada vez más y se volvió más cruel. Hoy en día, el mundo todavía los ve como una tribu noble y pacífica que los protege contra las criaturas malvadas como la Bruja de Hielo. Pero en realidad, ahora sirven a la Bruja y esperan el glorioso retorno de los Vigilantes.
Lissandra sabe que cuando llegue el día, las naciones caerán y el mundo renacerá con hielo.
«Cierra tus ojos y sucumbe al frío.»
―Lissandra
“El abismo de los lamentos, una grieta sin fondo rodeada por una fortaleza milenaria esculpida en un glaciar. Nadie recuerda quién construyó este lugar, ni con qué propósito, nadie, excepto yo.
Mucho antes que Ashe y Sejuani, mucho antes de que la magia destruyeran los picos quebrados, mucho antes de que el desierto se tragara a Shurima, fue el tiempo de las tres hermanas, éramos tan jóvenes Avarosa, Serilda y yo, Lissandra.
Los vigilantes vivía por entonces, no sé de dónde vinieron, pero sé que eran poderosos, nos dieron regalos, compartieron su magia, y nos hicieron inmortales, nos llamaron los hijos del hielo, a cambio le dimos todo lo que deseaban, una fortaleza poderosa, un vasto imperio, y nuestra lealtad, un pequeño precio que pagar sin duda. Pero Avarosa no lo veía igual, clamaba libertad como una niña consentida, exigía poder elegir, fue ella quien sembró las semillas de la rebelión y la traición.
Aquí en donde todo ocurrió, en un bando los vigilantes del hielo, en el otro, Avarosa y su orden de hijos del hielo. Muchos hijos del hielo murieron ese día, y al final, los vigilantes resultaron vencidos, Avarosa los lanzó al abismo de los lamentos. Nunca la pude perdonar, ya tuve mi venganza, pero esa es otra historia.”



No hay comentarios:

Publicar un comentario